Por: Dennis Coon (2005)
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Frances Rauscher y Gordon Shaw señalan que después de que un grupo de estudiantes universitarios escucharon una sonata de Mozart para piano obtuvieron calificaciones más altas en una prueba de razonamiento espacial (Rauscher y Shaw, 1998; Shaw, 1999). Poco después de que su descubrimiento llegó a la prensa, los padres de familia más interesados tocaban música de Mozart a sus bebés todo el día.
Confiaban en que se volvieran más inteligentes como los estudiantes universitarios. Sin embargo, la realidad es que deberían mostrar recelo por cualquier práctica que ofrezca ese tipo de beneficios “mágicos”.


