domingo, 28 de diciembre de 2014

Complejo de Edipo en el “Caso Juanito”


Por Isaac Hernández

En el lenguaje común y la sociedad en general el nombre del rey Edipo y el término “Complejo de Edipo” son usados para denominar una multitud de cosas, sin embargo, para Sigmund Freud el Complejo de Edipo tal como él mismo lo definió, es el “interés sexual de un niño por su madre” Feldman, (2006).
Cuando un niño aproximadamente a los 3 años de edad entra a la “Etapa Fálica”, se desarrolla en él un interés mayor por los genitales como zona erógena cuya manipulación es para él causa de placer, además, el interés del niño por las diferencias entre los órganos genitales masculinos y femeninos se incrementa. En esta misma etapa, según Freud, el niño comienza a desarrollar inconscientemente un interés sexual por su madre, lo cual a su vez hace que su padre sea percibido como un rival a quien siente deseos de matar tal como hizo el rey Edipo de la antigua historia griega escrita por Sófocles.

Sin embargo, al ser el padre alguien tan grande y poderoso, el niño le teme por las posibles represalias que este pueda llevar a cabo en su contra. El niño desarrolla lo que Freud llamó “Ansiedad de castración” al notar las diferencias de los órganos genitales masculinos y femeninos de lo que infiere que él mismo podría llegar a perder su pene, y que este último le puede ser quitado por intentar violentar le ley natural del incesto al desear a su madre lo que a la final lo lleva comúnmente a identificarse con su padre queriendo hacerse más parecido a él, con lo que se resolvería el conflicto edípico.
En el caso de Juanito, se nota en el niño un gran interés por los órganos genitales masculinos desde una edad muy temprana, según relata su propio padre, antes de cumplir los tres años ya mostraba este interés en lo que él llamaba “la cosita de hacer pipí”. A los tres años y medio fue sorprendido por su madre manipulando su “cosita” probablemente por haber entrado ya a la etapa fálica descrita por Freud, y en esa ocasión la madre de Juanito le amenaza con llamar al médico para que le corte el pene, lo que desencadenará en el niño la llamada Ansiedad de castración.
El interés sexual por la madre propio de la fase edípica se evidencia en Juanito cuando, a la edad de cuatro años y tres meses, al estar su madre colocándole sus polvos luego del baño de cada mañana, y teniendo esta mucho cuidado de no tocarle sus genitales el niño le pregunta ¿Por qué no me tocas la cosita?. A lo que su progenitora responde que eso sería “una porquería” y que es algo que “no se hace”, y el niño a su vez le replica “pero es muy divertido”, mostrando que aún no ha interiorizado la regla social del incesto.
Al tener Juanito la edad de cuatro años y nueve meses su padre se dirige al Dr. Freud por medio de una carta en orden de solicitarle su ayuda para resolver una fobia hacia los caballos que el niño había desarrollado y que, como ya el padre de Juanito sospechaba, estaba relacionada con aspectos de su desarrollo sexual.
En la mencionada carta, el padre de Juanito especifica que su hijo ha desarrollado un miedo a que “un caballo lo muerda” cosa que asocia con un comentario que el niño hizo algunos meses atrás cuando al observar a su madre desnudarse esta le pregunta ¿qué miras? Contestando el niño “Quería ver si tú también tienes una cosita de hacer pipí”, a lo que su madre le contesta “por supuesto que sí, ¿es que acaso no lo sabías?” y Juanito le dice “Es que pensé que siendo tú tan mayor tendrías una cosita grande como la de un caballo”.
También menciona el padre de Juanito en su carta un sueño de angustia que tuvo el niño, del cual se despertó llorando y al ser interrogado dice haber soñado que su madre se había ido y que “ya no tenía una madre que le acariciase”.
Otra anotación de el padre, tomada el día 5 de Enero, dice que el niño se subió a la cama de sus progenitores y le contó a su mamá cómo una tía había alabado su cosita hacía unos días, obviamente como un intento de seducción a su madre. Por eso no sin tener parte de razón el padre del niño asevera en su carta a Freud que sospecha que la fobia que experimenta el niño está motivada o es debida al “exceso de mimos de la madre”. El abordar o subir a la cama de la madre era práctica habitual del niño Juanito, cosa que su madre consentía mas su padre no aprobaba. Tal como lo cuenta el mismo padre más adelante.
La fobia de Juanito se desarrollo cuando al salir de casa con su niñera una tarde volvió muy asustado, negándose luego a salir otra vez, al ver esto su madre lo convenció de salir con ella para ver qué era lo que le atemorizaba y al volver ambos del paseo el niño le confiesa a su progenitora que tiene “miedo a que le muerda un caballo”.
A todo esto el Dr. Freud recomienda al padre del niño decirle que esto de los caballos era una “tontería” de modo que le perdiera importancia, no obstante aun ninguno de los dos comprendía el verdadero significado de la fobia a los caballos, la cual se fue agudizando con el paso de los días, intensificándose de manera especial después de que en una ocasión por aquella época le fueron extirpadas las amígdalas, cosa que de alguna manera ha de haber asociado a la castración lo cual era su verdadero temor.
El pequeño Hans (Juanito)
La explicación de el temor a ser mordido por un caballo se esclarece en parte cuando Juanito conversando con su padre le dice que recuerda haber visto en una ocasión a un carruaje con un caballo blanco y un hombre que le decía a su hija que tuviese cuidado de no tocar con los dedos al caballo porque podía morderla, a lo que el padre de Juanito le dice que de lo que está hablando no es del caballo sino del pene (la cosita) y su miedo a perderlo. No obstante la explicación de la fobia va incluso más allá.
Las recomendaciones que Freud había dado al padre de Juanito para combatir la fobia fueron, además de decirle al niño que lo de temer a los caballos era una tontería que dentro de poco se le pasaría y que no le debía dar la mayor importancia, que le contara sobre las diferencias a nivel anatómico de los órganos sexuales de hombres y mujeres, esta explicación se le dio al niño, sin embargo Freud acota que esta no surtió el efecto esperado porque el niño se negó a aceptar que las mujeres carecían de un pene, dado que de aceptar lo que le decía su padre sería mucho más probable que él pudiese perder o ser despojado de su falo lo cual era su verdadero temor.
Una noche el niño tiene un sueño muy revelador, despierta a sus padres en la noche para dormir con ellos y a en la mañana siguiente al ser interrogado sobre su sueño cuenta haber soñado (más tarde dice que sólo lo pensó) con dos jirafas, una de cuello muy largo y otra toda arrugada, el niño dijo que en el sueño él se sentó sobre la jirafa arrugada y por esto la de cuello largo empezó a gritar porque le había quitado la arrugada.
Dicho sueño es fácilmente interpretado por el padre de Juanito quien interpreta que la jirafa de cuello largo era él mismo, el cuello largo es simbólicamente el pene, la jirafa arrugada es la madre y todo el sueño hace referencia a la costumbre de el niño de subir a la cama con la madre en las mañanas en busca de sus mimos, cosa que su padre no aprueba por lo cual la jirafa de cuello largo gritaba porque Juanito le quitaba la otra, todo está relacionado con la atracción de tipo sexual hacia la madre que Juanito experimentaba, lo que le hacía temer a su padre puesto que este último era el verdadero dueño de “la jirafa arrugada” y competir con él era arriesgarse a perder su falo como un castigo por desear a su madre.
Otras dos fantasías que el niño tuvo y que encierran gran relación con su complejo de Edipo son catalogadas por Freud como fantasías simbólicas de coito. En una de ellas Juanito se ve con su padre colándose por debajo de una cerca para luego ser atrapados, en la otra ambos rompen el cristal de la ventana de un ferrocarril en el que viajaban y el guardián los atrapa. Ambas fantasías muestran el deseo del niño de transgredir la ley (ley del incesto) con la complicidad de su padre.
Poco después padre e hijo visitaron al Dr. Freud en su consultorio, y este último bromeó un poco con el pequeño preguntándole si el caballo al que temía usaba anteojos como su padre, y que si el negro alrededor de los labios era como la barba de su padre, haciéndole entender al niño que el temor a los caballos era en realidad un temor a su padre por creer que a este lo vería como enemigo por el amor que expresaba hacia su madre. Le explicó que su padre sabía que amaba a su madre y que eso no afectaba de ninguna manera el amor de su padre hacia él por lo que no había razón alguna para temerle.
Según el padre de Juanito pocos días luego de esta visita comenzaron a notarse las primeras mejorías sustanciales. El niño pasó varios días sin ir a ver a sus padres a la cama y cuando al fin fue a verlos su padre intentó averiguar los sentimientos de Juanito hacia él, preguntándole si al estar solo lo extraña. El niño le contesta que cuando se va tiene miedo de que no vuelva, y luego durante un desayuno al levantarse el padre de la mesa Juanito le dice “padre no te trotes de mi”, es decir, el padre es el caballo, que no quiere que se valla, Juanito tiene sentimientos ambivalentes hacia su padre como común en el Edipo, pues lo ama como padre pero le odia por ser su rival. Juanito siente una doble angustia porque desea que su padre se vaya y a la vez no quiere que lo haga.
Días después, al pasar Juanito toda la mañana jugando con una muñeca a la que llamó Grete y que decía que era su hija, su padre le pregunta que cómo es que aun juega con esa muñeca si ya sabe que los niños varones no pueden tener hijos, a lo que responde que ya no juega a ser la madre sino el padre, y que la madre del muñeco es su mamá, y su padre sería el abuelo el cual estaría casado con la abuela de Juanito, es decir la madre de su papá. Todo esto es una solución al complejo de Edipo que el niño propone de modo de no tener que prescindir de su padre. En esta solución ideada por el niño ya el padre no tendría que morir para que él pueda quedarse con la madre, en vez de eso el padre pasaría a ser abuelo, teniendo también el mismo tipo de relación incestuosa con su madre, y a la final todos serían felices.
Una última fantasía del niño trata de un trabajador que viene con herramientas y le quita el trasero y el hace pipí para luego colocarle unos más grandes, su padre interpreta esta fantasía, deseas tener un hace pipí más grande como el de papá porque deseas ser como él, a lo que el niño asiente, diciendo que además desea unos bigotes como los de su padre. En los días posteriores el niño se restablece de la fobia.
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