miércoles, 14 de enero de 2015

Algunas características de la adolescencia presentes en el libro “El Diario de Ana Frank”

1.- Tres aspectos de la Pubertad presentes en el diario de Ana Frank.
Ana Frank comenzó a escribir su diario exactamente a los 13 años de edad, razón por la cual es de suponerse que algunos cambios propios de la pubertad comenzaron a darse en ella mucho antes de comenzar a redactar sus escritos. Por ejemplo, es muy probable que la pronunciada emocionalidad y mal humor que constantemente presentaba Ana en su trato con los demás, sean producto de los cambios hormonales propios de la pubertad. Además de esto, es evidente que esta chica presentaba el llamado “estirón del adolescente”, es decir, un aumento acelerado de las proporciones de su cuerpo que por lo general precede a la madurez sexual, dadas sus constantes alusiones a la ropa que se la hace pequeña, a los zapatos que ya no le calzan, a sus camisones que no le llegan ni a las rodillas, o a su abrigo, que al intentar usarlo advierte que este es tan pequeño que “parece de su hermana menor”.

En cuanto a la aparición de la menarquía, la primera alusión que hace Ana al respecto, es cuando al leer un libro que menciona a una personaje de nombre Eva, que estaba “indispuesta”, ella misma expresa el deseo de poder experimentar lo mismo que dicha mujer, de lo que se deduce que justo en ese momento aun no había pasado por su primera menstruación, aun cuando estaba consciente de que la experimentaría pronto. Más adelante El día miércoles 5 de enero de 1944, a los 13 años y medio, Ana menciona en su diario que ya ha estado “indispuesta” tres veces, y que dicha situación le produce sensaciones hermosas, a pesar de los “pequeños fastidios” que conlleva.
2.- Algunos cambios emocionales en la autora que se relacionan con la adolescencia.
Al comenzar sus escritos Ana demuestra un gran apego emocional hacia su padre a quien idolatra y ama en gran medida, mientras que a su madre la desprecia y riñe constantemente con ella, esto es común en los niños que según Freud, pasan por lo que él mismo llamó “Complejo de Edipo”, sin embargo con el pasar del tiempo Ana dirige sus sentimientos de amor a un tercero, es decir al hijo de sus vecinos, llamado Peter, quien al principio no le parecía atractivo en lo más mínimo pero de quien paulatinamente fue enamorándose. Este cambio, es característico de la adolescencia.
Además de esto, en Ana pueden notarse cambios de humor que le suceden muy a menudo y que ella atribuye al mal trato que recibe de parte de todos quienes le rodean, aun cuando en gran parte, dicha inestabilidad emocional se debe en gran medida a los cambios fisiológicos y hormonales que la chica experimenta y de los cuales no está plenamente consciente.
3.- Búsqueda de identidad de Ana F.
Según autores como Erik Erikson, el desarrollo de la identidad en la mujer está íntimamente relacionado con el desarrollo de su intimidad. Erikson, señala que las mujeres se definen a sí mismas a través del matrimonio y la maternidad, cosa que tal vez no esté muy ajustada a la realidad actual sino más bien a la época en que Erikson formuló su teoría.
Para Ana, los cambios fisiológicos que experimentaba eran sumamente importantes, ya que ellos la afirmaban como mujer, esto se evidencia cuando al leer “La juventud de Eva” Ana señala lo ansiosa que estaba de experimentar dichos cambios en sí misma, sus palabras fueron “se debe sentir una muy importante”.
Otros autores, señalan que la identidad se forma en la medida en que los jóvenes resuelven tres problemas principales, entre los cuales están, además de la identidad sexual, la elección de una ocupación y la adopción de valores en qué creer y por qué vivir. En este sentido, Ana pasó por varias etapas en las que, al principio se dedicaba a desarrollar habilidades y adquirir conocimientos variados pero aislados, como aprender francés o mitología griega y romana, para luego sintetizar todos sus conocimientos en un deseo de ser periodista o escritora, ya que según ella, al escribir podía “unir todos sus pensamientos, ideales y fantasías”.
4.- Egocentrismo en Ana F. como una característica de los adolescentes.
Es evidente como Ana en su vida diaria veía todas las cosas como girando alrededor de sí misma. En una ocasión, por ejemplo, en que tomó un libro que estaba leyendo su hermana, se negaba luego a entregárselo, y según ella misma, sólo lo hacia para contrariar a sus padres y hermana, quienes consideraban que no era justo que lo hubiese tomado. La mayoría del tiempo no comprendía la forma como su actitud era muchas veces hiriente de manera injustificada con quienes la rodeaban, y cuando llegaba a darse cuenta de su maldad hacia los demás, aun así continuaba pensando con terquedad que no debía disculparse nunca para que “aprendieran”.
No obstante, Ana tenía de vez en cuando pensamientos de solidaridad con los menos afortunados que ella, siempre le inquietaba el destino de las personas que eran llevadas a campos de concentración, le preocupaban los niños pobres que deambulaban sucios por las calles vecinas, es decir, Ana era algo egocéntrica, pero no totalmente egoísta.

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